editoriales


Lo buscaste en el arenero de una plaza de tu infancia.

En la escuela.

En los juegos y en los besos.

En los libros, en el cine y en los discos.

Sacudiste cielo y tierra

Desempolvaste enciclopedias, diccionarios.

Hiciste carrera en la facultad para ver si encontrabas algo,

Pero nada.

Nunca una certeza, una definición…

Nada acerca de ese algo que pasa y no sabés qué es.

Esa felicidad injustificada

Ese besarte mientras lloramos sin saber por qué

Esa sensación que asomó inesperadamente al cruzar una calle

O al llegar al pico de un cerro

O al ponerle comida a tu gato en el tarro correspondiente.

No hay palabra alguna que alcance para graficar esa sensación ancestral.

Esa información indeclinable que jamás será tapa de los diarios ni noticia en ninguna parte.

No hay palabra alguna que alcance para graficar

Esa sensación ancestral

Esa información indeclinable

No hay palabra alguna

Que alcance para contar.

Que el derecho al aborto se instale en los medios de comunicación y, por ende, en las sobremesas de algunos hogares, ¿está bien o está mal? ¿Avance o retroceso?

Que desde entidades gubernamentales se hable de la necesidad de una nueva Ley de Radiodifusión cuando hace algunos meses parecía apenas un reclamo sectorial de los medios independientes y alternativos…¿Es un triunfo? En caso de serlo, ¿quién se va a llevar el trofeo a casa?

¿Es positivo o negativo que hoy todos sepamos quiénes son Grobocopatel, Miguens, D´elía, De Angelis y Moyano y que de a poco entendamos qué papel juegan?

¿Y la soja? ¿Qué te parece que todos hablen de los riesgos de la soja, incluso el Ministro de Economía?

¿Está bien o está mal saber qué cuernos es Papel Prensa? ¿Por qué lo sabemos? ¿Por quién lo sabemos?

¿Es un vacío de contenido o un logro rotundo que Aníbal Fernández toque el timbre de tu casa para preguntarte si fumás marihuana y si serías más feliz con la despenalización de esta práctica?

¿Qué versión de los hechos estamos recibiendo? ¿De qué lado vienen las versiones?

¿Te molesta, te genera una horrible decepción o estás eufórico

ahora que todos se roban las ideas de tu fanzine y se prueban tu remera?

Nadie volteó las torres gemelas.
Nadie tira piedras contra la casa rosada.
No hubo ningún avistaje de ovni.
Tampoco se terminaron de derretir los polos y Berazategui sigue existiendo.

Hay, sí, algunas hojas secas, impacientes de otoño, amontonándose en una esquina.
Hay, también, una señora que acaba de prender la radio y un chico se está haciendo pasar por adulto en el Chat.

Una nena de ojos verdes tuvo pesadillas.
El gerente de la empresa no pudo pegar un ojo en toda la noche y se está por tomar el tercer café del día.

¿Quiero mate? Después me cae mal…Bueno, sí, tomo mate, dice una chica que tiene dos nombres y dos apellidos.

Pablo empieza hoy un curso de algo que nunca se había animado a hacer.
A Martina siempre le duelen las piernas.

Un tachero tuvo suerte y en dos viajes ya se hizo el día entero.

A un Ministro lo llaman de una radio y dice que ahora no puede atender.

El tipo que arregla las cortinas metálicas al fin se digno a ir al negocio de Susana y ya no va a tener que hacer tanta fuerza para levantarla.

Nada tiene de particular esta mañana.
Otra vez todo igual, todo cambiando siempre. Imperceptible, pero constante.

Si hoy tuvieras que tirar una botella al mar,

¿qué escribirías? ¿Qué le dirías a quien la recoja en otro tiempo y otro espacio?

¿Hay consejos posibles que podamos darle al futuro? ¿Hablarías de presidentes, de cifras del Indec, de mundiales de rugby?

¿Escribirías guerra con mayúscula o subrayarías la resistencia?

¿Qué contarías de este tiempo y este espacio? ¿De este desamor por el mundo que a su vez trae un enamoramiento desenfrenado por los seres y las situaciones que nos ayudan a permanecer? (more…)

A veces una mirada ingenua sobre las cosas puede ayudar a entender lo absurdo de una serie de cotidianeidades que nos rodean.

Cada tanto es necesario activar en uno la honestidad brutal de los niños y niñas y preguntarnos el por qué de algunas cosas.

Tomemos por caso este asunto del balotage. Por ejemplo: (more…)

Remolonear doce minutos. Ni uno más. Desvestirse en 30 segundos. Prender la ducha en 3, 2, 1. Bañarse en ocho minutos. Secarse en dos. Cambiarse en 5. Poner la pava en 3, 2, 1. Hervor en cuatro minutos. Desayunar en seis. Escuchar las noticias. Dos minutos. Buscar las llaves. 30 segundos en la mesa. 30 segundos entre los pantalones. 30 segundos en la cocina. Volver a la mesa. Ahora resulta que están ahí. Hace un minuto no estaban. Pero están. Salir a la calle. Esperar el colectivo cuatro minutos. Cinco. Seis. Viajar veinte, ocho de los cuáles transcurren con un paraguas de una señora incrustado en la segunda vértebra de la columna. Bajar. Caminar dos cuadras en dos minutos. Desatender un segundo. Chocar contra vos. Y que el tiempo, al fin, se disuelva.

En la última gota de cansancio existe un ser capaz de remontar el inevitable abandono. En la frontera intolerable, en el Everest de la fiebre, en la presión de la pata del elefante sobre la nuca llena de comer pensamientos sin digerir.  Sólo allí nace y no en otro lugar. Cuando la zanja parece humedecer nuestro barco de papel hasta quebrarlo. Cuando las tentaciones tuercen la mano de la insistencia. Cuando la desesperanza y el fatalismo dominan la escena. Solo ahí nace. Cuando el camino se pone en subida y asoma la última curva. Pero la intuición no avisa: simple y livianamente, se desprende del cuerpo herido nuestro doble. Nuestro doble, que sin perder el tiempo comienza a trabajar en la reconstrucción de nuestro ser. Y así volvemos a estar dispuestos a seguir luchando contra todos los molinos de éste y otros mundo.  

Hay personas que son regidas por dioses extraños. Personajes sin tiempo ni espacio que son el paisaje de una esquina, de un bar, de un puesto de quiniela. Andan por la vida rompiendo, sin saber, toda conexión lógica, todo límite ético. Sin saberlo también se cagan en los sueños de humo de las publicidades, en los nominados de gran hermano, en firulete de Nina Pelozo.

 

Hay personajes en los barrios que son regidos por Dioses extraños.

 

Miguel, el loco que apila ladrillos frente a las puertas.

 

La loca que silba.

 

El insomne que desde su terraza cuida la manzana.

 

La que dice que fue amante de Perón mientras le da de comer a las palomas en la puerta de un colegio privado.

 

El que le juega cada día al cinco, siempre al cinco y no a otra cosa que al cinco.

 

La vieja que va de madrugada en los colectivos llevando una torta de vaya uno a saber qué, y vaya uno a saber adónde. (more…)

El colectivo.
El sueldo.
La noche.
La mañana.
El milagro.
El cambio.
Las ganas.
El amor.
La lluvia.
El sol.
La cura.
Al cura.
La clemencia.
Que pase.
Que se quede.
La risa.
La pizza.
                                                                                         Esperar.

Quizás el temor más grande no sean las balas. Tampoco los bigotes, ni el pasado, ni los fantasmas.

 

El temor es que nos maten por dentro. Que larguen sus arañas entre nuestras vísceras, y que éstas comiencen a tejer su tela entre nuestras venas.

 

El temor es a la mordaza invisible, a la sordera metafísica, a las alas rotas. (more…)

Ayer murió Carlos Fuentealba, docente neuquino que reclamaba un aumento salarial para llegar raspando a la canasta básica familiar. Fuentealba tenía dos hijos y esposa. A Fuentealba lo mató la policía en una represión.

“Fue la policía neuquina” escucharemos decir una y otra vez. Por supuesto que el Gobierno Nacional ya indicó como culpable al Gobernador de Neuquén y candidato a Presidente Jorge Omar Sobisch. (more…)

Ahora está. Ahora no está. ¿Dónde está? ¡Acá está!

Antes era más fácil: tenían uniforme. Después podías identificarlos por su vestimenta elegante sport.

Pero ahora, ¿dónde están? ¿Quiénes son?
De repente están en la televisión. Pero de repente se visten como vos. De repente se te sientan en la mesa y te hablan como a vos te gusta que te hablen. (more…)

Una lluvia. Una tormenta como la de anoche. Eso. Una tormenta que acabe con los teléfonos, las antenas, los canales y las computadoras. Una tormenta que obligue al encierro y a la reflexión.

 

O al revés: una tormenta que obligue a salir. Que moje tanto todo que ya no haya propiedad privada que mantener. Con truenos, rayos y todo eso que las tormentas saben tener. (more…)

Mañana se cumplen 31 años del último golpe militar en Argentina.

Nos encantaría reposar en aquél lugar común que dice: “recordar el pasado, para pensar el presente y construir el futuro”.

Pero no podemos. No se puede. No se puede creer que el pasado está cerrado. No podemos relajarnos. No podemos dejar de marchar.

Porque el pasado está acá. ¿Cómo vamos a descansar? (more…)

Acá podés leer la editorial de hoy. Dale, avantti!!! (more…)

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